Siete años después

El 2021 se estrena con una medida demandada desde hace muchos años, cabe recordar que en el 2013 el Boletín Oficial de las Cortes Generales publicó la aprobación del Informe sobre Conciliación de la vida familiar y laboral.Se trata de la equiparación de las bajas de maternidad y paternidad y, sobre todo, de hacer que sean obligatorias e intransferibles para los hombres; es decir, que las 16 semanas que le corresponden al padre no pueda disfrutarlas la madre.

La nueva Ley obliga a ambos progenitores a compartir las 6 primeras semanas de baja.Las otras 10 semanas serán voluntarias y podrán repartirlas entre ambos.

Sin duda el espíritu de la nueva legislación va en el camino de facilitar y promover la corresponsabilidad en el cuidado de los hijos. Aunque nada asegura que el reparto de las tareas domésticas vaya a ser al 50%, parece claro que la medida favorece que las mujeres se desprendan del estigma de la baja por maternidad que tantas veces frena la entrada de las mujeres al mercado laboral.

No en vano el empleo a tiempo parcial está dominado por las mujeres con hijos en edad escolar, que optan por la media jornada como única manera de compaginar trabajo y familia.

Pero la maternidad es también la principal traba para acceder a puestos de dirección y de responsabilidad. En todos los ámbitos de la vida económica son ellas las que sacrifican su carrera profesional para asumir las tareas familiares.

La medida obliga al hombre a comprometerse con una corresponsabilidad real. Hasta ahora el porcentaje de hombres que se acogían a la baja por paternidad no llegaba al 2% y, todo hay que decirlo, muchas madres consideraban que eran ellas las que debían disfrutar plenamente del permiso.

Pero creo que de cara al largo plazo la medida debería permitir un cambio en la cultura empresarial. Esa cultura que, hasta ahora, hace que en una entrevista de trabajo lo primero que pregunte el empresario de una pyme a una mujer es si tiene hijos en edad escolar o si está en sus intenciones quedarse embarazada.

A partir de ahora los directivos y empresarios deberán tener en cuenta que el permiso de paternidad también lo van a tener ellos de manera obligatoria.

Sin duda esta no es una solución mágica, es probable que el impacto sea muy relativo vistos los índices de desempleo que ya tenemos encima de la mesa. En Galicia el año remató con 82.349 hombres en el paro y 107.238 mujeres, y que los sectores más afectados por los efectos de pandemia son precisamente donde el empleo femenino es mayoritario.

Si el 2020 fue un año anómalo, el 2021 lo seguirá siendo y por tanto habrá que esperar para valorar el impacto de esta medida tan anunciada pero que, quizás, llega un poco tarde. Han pasado siete años desde que fue aprobado ese informe donde se recomendaba la ampliación de la baja paternal y su carácter intransferible. Prueba, una vez más, de la lentitud de nuestros representantes para legislar sobre las necesidades reales de la ciudadanía y el afán de algunos por debatir y legislar sobre temas ajenos a la vida diaria.

 

 

 

 

 

 

 

 

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