Los retos de Galicia requieren de la plena participación de las mujeres

Ya antes de vernos sorprendidos por el tsunami de la pandemia y todas sus aun indeterminadas consecuencias, estábamos entrando en una fase en la que las personas volvían a estar en el centro de la toma de decisiones. El factor humano recuperaba su protagonismo y la tecnología e incluso conceptos como productividad y competitividad pasaban a un segundo plano.

El Covid-19 ha tocado nuestro punto más débil cuando nadie pensaba que un virus podría poner en jaque al mundo rico, precisamente en uno de los pilares del Estado de Bienestar: la sanidad.

Las administraciones públicas reaccionaron, unas mejor que otras hay que decirlo, y la sanidad -tanto pública como privada- respondió con un esfuerzo mayúsculo. Y lo sigue haciendo con el plan de vacunación.

Otra cosa ha sido el tratamiento político de la pandemia. Hemos visto en ocasiones la falta de criterio moral de algunos dirigentes que han continuado con su enfoque más electoralista que sanitario.

En Galicia, felizmente, se ha dado un ejemplo de responsabilidad política y, en general, los partidos han estado a la altura de lo que los ciudadanos esperaban.

Hemos podido comprobar que es verdad que tenemos un sistema sanitario de primer nivel, tanto desde el punto de vista de la calidad de sus profesionales como en la eficacia de la gestión.

Las herramientas tecnológicas se han puesto al servicio de la gestión sanitaria -lo que ha permitido evitar el colapso de hospitales- y ahora son la clave para un proceso de vacunación que ya suma a más de la mitad de la población.

Nadie puede consolar a los miles de familias que han perdido a seres queridos y los desafíos que se presentan ante nosotros son de envergadura, y requieren de la participación del conjunto de la sociedad.

Quien piense que solo el poder político puede tener las llaves para remontar el deterioro económico que ya se ha producido -y que se agravará con la finalización de los ERTES- se equivoca. Porque la sociedad civil también ha estado a la altura que exigían las circunstancias.

Muchas empresas se volcaron en ayudar cuando una mascarilla llegó a convertirse en un bien escaso, lo hizo Inditex trasportando toneladas de material a Galicia y al resto de España. También las empresas más pequeñas, entidades empresariales, colegios profesionales, asociaciones y colectivos de toda índole están llamadas a jugar un papel fundamental. No se trata de menospreciar la capacidad de contratación del sector público, pero una economía viva y moderna requiere de un tejido empresarial dinámico y equitativo.

Este Día de Galicia de 2021 coincide con el décimo aniversario de Executivas de Galicia. Es imposible enumerar cada acción, cada esfuerzo que ha supuesto alcanzar estos diez años, así como recordar a cada una de las personas que lo hicieron posible.

Como un iceberg, esto no es más que lo que se ve en la superficie, debajo hay miles horas de dedicación generosa de muchas socias y colaboradores.

Es este trabajo -una lluvia fina diaria que ha impregnado conciencias- la explicación de un crecimiento exponencial en el número de socias. A ello hay que añadir un espíritu de colaboración y generosidad que han permitido que esta entidad se convierta en una enorme red de cooperación entre profesionales.

Executivas de Galicia es hoy una organización de referencia en materia de igualdad de oportunidades entre sexos. Lo es para la Administración pública, para las empresas y para el conjunto del tejido social. Cuenta con los valores más importantes de una organización: ideas, capacidad de trabajo y cohesión.

Pero la fuerza también reside en la diversidad. Nuestra entidad está conformada por profesionales de todos los sectores y de las cuatro esquinas de Galicia. Y también de fuera de ella. Así hemos conseguido construir un proyecto con los mimbres para afrontar un futuro lleno de desafíos. Nuestro compromiso lo sustenta la idea de construir una Galicia con igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, porque la equidad entre sexos es un elemento que garantiza una democracia plena, porque la igualdad entre sexos no resta, sino que suma riqueza y valor para el conjunto.

Estoy convencida de que Executivas, está preparada para ofrecer al conjunto de la sociedad gallega una nueva hoja de ruta que nos sitúe a la cabeza de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Necesitamos un marco legislativo en materia de corresponsabilidad que sea valiente y aborde la necesidad de un cambio de horarios que favorezca la conciliación. Es posible que ahí encontremos también una de las soluciones a la profunda crisis demográfica.

Galicia necesita que el eje de la igualdad, definido como indispensable para acceder a los Fondos Next Generation, no se limite a una declaración de intenciones. La igualdad de género debe dejar de ser una medalla que se cuelga para una foto y se quita cuando las cámaras se han ido. Es necesario que exista una apuesta convencida por la equidad y ésta se debe traducir en una serie de medidas a implantar. La ley gallega de la corresponsabilidad es probablemente la primera.

Executivas de Galicia ha alcanzado ya una masa crítica capaz de realizar reflexión y análisis sobre el presente social, económico y político que nos toca vivir, y está también en condiciones de realizar propuestas de solución a los desafíos que tenemos por delante: el desempleo y la precariedad laboral vuelven a tener rostro de mujer; la brecha digital se ha hecho aún más evidente con el Covid-19 y hemos constatado que nuestro sistema educativo necesita una adaptación a los tiempos que vivimos. Nuestra entidad es una gran red de profesionales que se está convirtiendo en un think tank, un laboratorio de ideas que analiza los problemas fundamentales que nos afectan como personas activas y propone soluciones. Esa es la fórmula más idónea para que las mujeres contribuyan a un desarrollo equilibrado y equitativo de Galicia.

En todas estas áreas, pero también en la cultura y las artes, en la tecnología como instrumento de desarrollo y riqueza o en la gestión pública –elemento esencial para detener la pandemia- las mujeres profesionales agrupadas en Executivas queremos contribuir con la propuesta de soluciones, no sólo a los problemas que afectan a las mujeres, sino a los retos del conjunto de la sociedad.

No habrá igualdad real hasta que las mujeres participen plenamente en la toma de decisiones.


 

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