Proyecto internacional FlexiGrobots

Terras Gauda ensaya el uso de robots de apoyo a la vendimia

Los viñedos de Terras Gauda en O Rosal (Pontevedra) han sido escenario de un ensayo con robots que sirven de apoyo a la labor que realizan los vendimiadores, en el marco del proyecto de cooperación internacional de robótica, inteligencia artificial y big data FlexiGrobots.
Terras Gauda ensaya el uso de robots de apoyo a la vendimia
FlexiGrobots prevé el uso de drones de apoyo en la vendimia.
FlexiGrobots prevé el uso de drones de apoyo en la vendimia.

En el ensayo, que se ha desarrollado en plena vendimia, han estado presentes el presidente del Grupo Terras Gauda, José Mª Fonseca Moretón, el CEO, Enrique Costas Rodríguez, y el director enológico, Emilio Rodríguez Canas. También han asistido otros de los socios de FlexiGroBrots: Ángela Ribeiro, investigadora científica del CSIC en el Centro de Automática y Robótica de Madrid CAR, Joao Valente, profesor en UAVs, Robótica e Inteligencia Artificial en la Universidad de Wageningen (Holanda) y Sergio Álvarez, Project Manager en el departamento de Consultoría y Software de Seresco.

La experiencia ha ha consistido en comprobar cómo el sistema de robots diseñado en el marco de FlexiGrobots complementa y sirve de apoyo a la labor que están realizando los vendimiadores en el momento clave del año para la bodega. La demostración de su correcto funcionamiento en un entorno real es el primer paso para continuar avanzando en este proyecto de tres años de duración. La verificación se ha realizado con el apoyo de drones, que han facilitado imágenes aéreas en tiempo real sobre el estado sanitario de las parcelas y de los racimos.

En una próxima fase, está previsto que los robots terrestres, equipados con sensores y visión artificial, puedan ser programados para acudir a los lugares concretos en los que hay que intervenir, una vez que ratifiquen que la información y las imágenes recibidas son correctas. Una de las principales ventajas de la utilización de robots de observación vitícola es que la aplicación de tratamientos localizados permitirá, entre otras cuestiones, reducir la huella medioambiental y generar impacto positivo en la conservación del entorno.

El empleo de la robótica en el viñedo permite acortar los tiempos e iniciar con mayor rapidez los procesos que se siguen para la elaboración de los vinos, lo que redunda en una mejor calidad. Una de sus funcionalidades es el traslado de las cajas con las uvas ya recolectadas por los vendimiadores desde las líneas de espalderas hasta la cabecera, donde las recoge un remolque para su traslado a la bodega. Asimismo, incide positivamente en la prevención de riesgos laborales, ya que reduce el peso de la carga a los trabajadores. En este sentido, el objetivo que se persigue es la coordinación y perfecta interactuación entre el robot y el equipo humano.

“Nuestro interés es aplicar la ciencia a la viña para mejorar en sostenibilidad y eficacia, combinando el buen hacer y la profesionalidad del equipo humano con las posibilidades que nos aportan la inteligencia artificial, la robótica y el big data en cuanto a innovación y eficiencia. Con este objetivo nos hemos incorporado como socios de este consorcio internacional que impulsamos 16 empresas y ocho grupos científicos de España, Países Bajos, Bélgica, Finlandia, Alemania, Lituania, Serbia y Letonia”, explica Emilio Rodríguez Canas, director enológico de Terras Gauda.

El proyecto está liderado por ATOS y financiado con siete millones de euros por el programa marco europeo Horizonte 2020. El consorcio internacional trabaja en la actualidad en perfilar una herramienta que permita realizar operaciones con la máxima precisión, de forma muy delimitada, para poder adoptar decisiones inmediatas basadas en la evidencia de los datos. La interrelación e interpretación de estos datos obtenidos mediante inteligencia artificial es de gran valía ya que proporcionará conocimientos muy exactos sobre los estados de la vid y de los diferentes terrenos para determinar cuáles son los cuidados precisos en cada momento. “En Terras Gauda contamos con 160 hectáreas de viñedo propias, con parcelas muy diferenciadas, en las que cultivamos tres variedades autóctonas: Albariño, Caíño Blanco y Loureiro. Tener toda esta información significa un importante avance en la optimización de recursos y una mejora de la sostenibilidad medioambiental y de la calidad de la uva para la producción”, sostiene Emilio Rodríguez Canas.

 

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