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00:17h. Martes, 21 de Agosto de 2018

En toda actividad humana, y con independencia de la naturaleza de esta cultural, económica, jurídica, social su factor de producción básico no es otro que el propio individuo.

Por ello, la carencia de personas para el desempeño de cualquier actividad sea ésta de consumo o producción,es un problema que requiere de un eficaz plan de actuación, el cual solo cabe resolverlo por dos vías: un crecimiento interno o natural de su población, más nacimientos que defunciones o por el cauce migratorio o externo, más inmigrantes que emigrantes.

¿Cuál es el estado demográfico de Galicia? Para ello acudiremos a su análisis demográfico que, nos facilitará la caracterización de su población: edad media, evolución, género, tasas demográficas: natalidad, fecundidad, mortalidad. Permitiéndonos conocer las necesidades de servicios y gastos públicos pero también la estimación de los recursos públicos propios tanto presentes como futuros.

Por ello, se hace imprescindible obtener la imagen general del estado demográfico de Galicia, acudiendo a la estadística oficial. Lo cual poco invita al optimismo, en pocas palabras, Galicia presenta una situación de declive demográfico, gran envejecimiento y débil crecimiento natural. Centrando el estudio en los siete años transcurridos de la década actual, lo primero que vemos es una pérdida en valor absoluto de 89.314 personas (-3,2%), reflejándose el carácter estructural del problema en que los últimos seis años presenta un descenso poblacional anual superior a las 10.000 personas, la evolución por género apenas muestra diferencias.

Si nos paramos en el la dinámica natural de su población, la situación se agrava con un crecimiento vegetativo negativo, que alcanza su peor cifra en 2016, donde el número de defunciones supera en 12.695 al de nacimientos. Desglosando la pérdida absoluta de población del párrafo anterior, esta obedece de forma mayoritaria a la involución del movimiento natural de su población, siendo el número de defunciones superior al de nacimientos en el período tratado de 71.730 personas. Ello deja claro un hecho que para sostener la pirámide demográfica de Galicia, tendría que existir una entrada neta de población exterior superior a 20.000 personas. Situación que en base a las condiciones estructurales de Galicia no parece probable. 

Paralelamente a la evolución descrita, está el problema del envejecimiento y que tiene en dos datos su mejor expresión:la edad media poblacional que en siete años aumentó en dos años de 44,8 a 46,8 y en el peso de la población con una edad mayor o igual a 65 años, que en el mismo período creció 2,5 puntos.Siendo la población en edad adulta 20-64 años la que más redujo su peso, uniendo la pérdida demográfica con un factor clave, la estrechez del mercado de trabajo regional, provocando que los sujetos en edad de tener hijos emigren y que las condiciones para que los residentes aumente la familia empeoren. Muestra, la tenemos en el diferencial entre la tasa bruta de natalidad y mortalidad, el cual se situó a favor de esta última en 4,68 puntos en 2016; 1,9 puntos más en lo que va de década.

La realidad observada nos plantea una conclusión. No sólo es necesario un plan urgente de dinamización demográfica sino y como paso previo es preciso un reconocimiento social y pedagógico de una realidad que de seguir por estos derroteros nos conduce a una situación irresoluble de cara al futuro ya inmediato de nuestra Comunidad.