La CEC, la CEG y COFER participan en la protesta por el cierre de la central de As Pontes

El empresariado gallego se suma a la reivindicación de una transición energética justa y gradual

Las Confederaciones de Empresarios de A Coruña, de Ferrolterra, Eume y Ortegal y de Galicia, y la  se han sumado a la reivindicación de una transición energética justa y gradual que facilite la reactivación de la central térmica de As Pontes.
El empresariado gallego se suma a la reivindicación de una transición energética justa y gradual
Concentración en Madrid /TWITTER COFER.
Concentración en Madrid por el cierre de la central térmica de As Pontes. /TWITTER COFER.

En un comunicado de prensa conjunto, la CEG y la CEC entienden que As Pontes puede ser perfectamente competitiva "si el Gobierno adopta medidas que se adecúen al marco energético, como la eliminación del impuesto al carbón –tal y como se ha hecho en el caso del gas-, así como otro tipo de medidas de carácter fiscal".

Los empresarios, que este miércoles han estado representados en la concentración celebrada en Madrid por el presidente de la patronal coruñesa y representante de la Junta de Vicepresidentes de la Confederación autonómica, Antonio Fontenla; y por el presidente de la Confederación de Empresarios de Ferrolterra, Eume y Ortegal (Cofer), Cristóbal Dobarro, reclaman que la central de As Pontes pueda optar a los fondos europeos que estarán disponibles a partir de 2021 para buscar otras alternativas al uso de carbón para transformarlo en energía.

Además, solicitan que se permita a la central pontesa competir en igualdad de condiciones con otras del resto de Europa (más de cien) que mantienen el carbón como fuente generadora de energía. En este sentido, los empresarios recuerdan que Endesa invirtió 217 millones de euros para adaptar sus emisiones a los requisitos medioambientales fijados por las autoridades comunitarias, lo que hace de la central de As Pontes una de las más modernas y comprometidas con el respeto al medioambiente.

Los empresarios también defienden que frente a un cierre abrupto de la central pontesa -que da trabajo directa e indirectamente a más de 750 personas y a más de 150 transportistas que recientemente han renovado sus flotas de camiones ante el compromiso de continuidad que se avecinaba-, se facilite una transición energética "justa y gradual" que sirva para "generar nuevos proyectos, consolidar los puestos de trabajo y facilitar nuevas oportunidades para el desarrollo económico y la cohesión social de una comarca como la pontesa, altamente dependiente del funcionamiento pleno de la térmica".

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