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22:06h. Domingo, 22 de Abril de 2018

Ante los últimos acontecimientos, son muchas las grandes empresas que han decidido su huida/salida de Cataluña. Al menos inicialmente en lo que se refiere a su sede social o domicilio fiscal (que no es la misma cosa); no vamos a entrar en lo que suponen estos conceptos, ya ampliamente tratado en los medios. 

Lo que nos importa en este texto es ¿quién se acuerda de los autónomos y las PYMES catalanas? Ellos no pueden tan fácilmente tomar la decisión de abandonar su empresa o actividad profesional. Entre otros motivos porque en la mayoría de los casos su actividad productiva está ubicada únicamente en Cataluña y la salida de ellos hacia otras partes de España, implicaría un abandono de su trabajo y esfuerzo de tantos años, para volver a comenzar en otra zona o espacio geográfico. En este sentido, una vez más el autónomo y pequeño empresario se siente desamparado ante esta situación de difícil solución.

No son pocos los autónomos que desarrollan su proceso productivo en Cataluña, pero cuentan cuando menos con una importante cartera de clientes, ya sea en las zonas más próximas y limítrofes: Aragón, País Vasco, Castilla la Mancha, Comunidad Valenciana, Navarra, Rioja… como en el resto de la geografía española.  Para ellos alcanzar buenos resultado en productos y servicios y el contar con una marca reconocida y de prestigio, ha supuesto una ardua tarea hasta el logro de esos objetivos, independientemente de su origen.  Ahora todo esto puede estropearse debido a acontecimientos que escapan de su control.

Y es que un boicot a todo este tipo de productos originarios de autónomos y empresas pymes, que nada tienen que ver con tendencias políticas, sería un grave daño que supone volver a empezar en un mercado ya de por sí muy complicado.

Queda manifiesto una vez más que el pequeño, el autónomo, es el más perjudicado ante los cambios coyunturales. Aun así, a pesar de las limitaciones, todo autónomo sabe y es consciente que en los tiempos que corren, la diversificación es necesaria y casi obligatoria. Esta puede darse en cuanto a productos y contenidos, pero no es tan sencillo plantearse una diversificación geográfica para un autónomo. El coste que supone el tener los huevos en diferentes cestas geográficas, es muy alto para muchos modelos de negocio. 

Por ello los autónomos y pymes, al no poder disponer de centros productivos en diferentes enclaves, no pueden maniobrar de una manera tan rápida como una empresa grande que dispone de muchos centros para funcionar.

Seguramente desde el resto del mercado español, se haga boicot de un modo directo o indirecto a todo tipo de productos originarios o que se fabriquen en Cataluña. Por otro lado, son muchísimas las empresas españolas que tienen una gran cantidad de proveedores originarios de Cataluña y que un incorrecto flujo de las mercancías desde allí hasta el resto de los puntos españoles, podría afectar de una manera indirecta a su producción. En el supuesto de que se vea alterada su distribución, se verán afectados, hasta que se busque otro proveedor que los sustituya.

Una bajada en el crecimiento del PIB español, el desabastecimiento de productos, una caída en el empleo en Cataluña por el trasvase a otras autonomías, el efecto de la imagen internacional… son efectos que ya se han visto de una manera notable, como ha sido en el sector turístico, donde Cataluña es uno de los puntos clave en el turismo nacional.

Resulta evidente que una vez más es el pequeño empresario el que puede llevar la peor parte en medio de esta deriva política. ¿Es asfixiarlos la mejor y más coherente respuesta?

Nosotros pensamos que es ahora cuando los autónomos y pymes catalanas pueden sentir que la estructura económica del Estado español es el idóneo para funcionar como un mercado abierto a la competencia e incluso a la cooperación como formas de convivencia en la que todos ganamos. Y estas medidas son de todos, incluso del resto de autónomos y empresas españolas, que ahora debemos apoyarles, sobre a todo a aquellos y aquellas que han venido estableciendo un tráfico comercial normal, dentro de un sistema económico nacional y que ahora necesitan una mayor receptividad; no por el hecho de ser catalanes o no si no por el hecho de ser unos buenos profesionales y tener un buen producto que forma parte del conjunto de nuestra economía.

[Se podría incluso facilitar a aquellos empresarios y/o autónomos que deseen abandonar Cataluña, para que se instalen en nuestros centros empresariales y puedan continuar su actividad con reglas del juego claras y en un mercado de libre  circulación, incluso con ayudas del Estado. Recuerdo un caso cuando se quemaron las instalaciones de la torre donde se encontraban las oficinas de una conocida empresa de consultoría y auditoría. Muchos cedimos nuestros pequeños espacios u oficinas para que ellos pudieran continuar con su actividad empresarial y no se parase la misma, algo parecido se debería de hacer ahora, si fuera finalmente necesario].