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19:26h. Martes, 11 de Diciembre de 2018

Agosto es el mes de las vacaciones por excelencia. La actividad económica se ralentiza formando parte de una realidad que le es propia: sus ciclos. El circuito económico alberga en sí mismo muchos otros ciclos: el de la producción, el del dinero, el de la circulación de los bienes y no podemos olvidar uno muy importante, el de las personas; el factor humano que pone en marcha todo el proceso.

Los trabajadores, en todas sus expresiones, llevan un ritmo muy demandante de generación de valor a lo largo del año. La alta competitividad la marca por ejemplo las dificultades de la economía y el mercado o la entrada veloz de las nuevas tecnologías que introducen importantes situaciones de estrés para ponerse al día, a pesar de sus ventajas. El verano es el mes propicio para parar y conseguir la ralentización necesaria; volver a conectar con el reloj interno, relajar la mente y recargar las energías. Esto también forma parte del ritmo del trabajo.

Durante las vacaciones la economía entra en una nueva dinámica. La poderosa industria turística entra en efervescencia en España durante los meses de verano. En 2017 alcanzó una producción de 241 mil millones de euros, entre bienes y servicios.

La geografía, cultura e infraestructura turística, aunado a la Marca España, son capaces de mover grandes grupos de personas. Turistas de importación que disminuyen de forma significativa la cifra del paro con la subida del empleo estacional. E incluso “turismo de exportación”, por los nacionales que salen a disfrutar de su descanso en el exterior.

El impacto de las vacaciones de los trabajadores en el manejo interno de una empresa es otra consideración económica. Las vacaciones deben formar parte de la planificación anual. Junto a las empresas que pueden parar y salir al completo para un tiempo de descanso, están las que no pueden hacerlo y deben coordinar el descanso de todos los trabajadores gracias a una eficiente planificación.

La gestión eficiente de las vacaciones en función de los recursos humanos disponibles dependen de una gestión también eficiente a lo largo del año de toda la organización del trabajo.

Otro factor también pasa a formar parte de la realidad económica. ¿Cómo organizan los trabajadores las vacaciones? ¿Gracias a los recursos de ahorro generados a lo largo del año?, esta opción es ideal para contribuir al carácter efectivamente relajante del descanso. La otra opción, es si el descanso se financia con endeudamiento... lo que no necesariamente contribuye a las vacaciones más tranquilas. 

Los autónomos son un caso especial en medio de esta reflexión, pues pagarse las vacaciones con ahorro se antoja una empresa cuesta arriba para muchos profesionales que trabajan por cuenta propia. La colaboración ofrece opciones para el disfrute de una buena cantidad de días que permitan dar al cuerpo y a la mente un merecido descanso. Entre dos personas, muchas obligaciones pueden quedar atendidas echando mano, una vez más, de una oportuna coordinación de demandas cubiertas y emergencias que se puedan atender.

Lo cierto es que el momento de desconectar ha llegado… ha llegado el tiempo de las personas. ¡Felices vacaciones!